sábado, 1 de octubre de 2016

El hombre al que casi mata don Quijote

Terry Gilliam  va a volver a intentar rodar su versión de la novela del ingenioso hidalgo
El hombre que mató a don Quijote, que es como se llamaba aquella película fallida del año 2000, se la considera en la profesión como una de las producciones más gafadas de la historia. En ese sentido es una película mítica, una obra de culto que paradójicamente no existe.  
Digamos que lo que podía ir mal en aquel proyecto, fue mal. El primer día el equipo se puso a rodar en el impresionante desierto navarro de las Bardenas Reales. Los cazas de las Fuerzas Aéreas, que tienen allí un polígono de tiro, pasaban regularmente sobre las cabezas de don Quijote y Sancho, provocando al mismo tiempo un anacronismo y un grave problema de audio. Luego una inundación repentina se cargó buena parte del equipo técnico. Pero además el agua cambió el color de la tierra, con lo que hubo que desechar todo lo que se había filmado hasta entonces. El veterano actor francés Jean Rochefort, que interpretaba el papel protagonista, empezó a sentir molestias al montar a caballo y un médico le diagnosticó una doble hernia de disco. Hay que decir que Rochefort, un actor muy profesional, se había pasado siete meses estudiando español para el papel. Al menos le debió servir para decir aquello de «ferido no, pero molido y quebrantado» (Cap. VII Part. I).
Todavía se rodaron algunas escenas en las que no hacía falta don Quijote, pero se siguieron acumulando las catástrofes. Finalmente, Terry Gilliam acabó tirando la toalla. El productor tuvo que pagar 15 millones de dólares en daños y perjuicios a los inversores, y las aseguradoras se incautaron de los derechos del guión. Así terminó esta película sobre un hombre ficticio al que ocurren desventuras: en una sucesión de desventuras que le ocurren a un hombre real.
http://www.lavozdegalicia.es/

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