sábado, 9 de septiembre de 2017

'El amante doble'

“¿Qué diablos es eso?”, probablemente se pregunten la mayoría de espectadores al principio de 'Los amantes dobles' al ver, en un primer plano extremo que llena por completo la pantalla, algo rosado y húmedo y suficientemente distorsionado como para hacernos tardar un rato en dar con la respuesta: se trata de una carnosa vagina, sostenida con instrumental ginecológico. Pertenece a Chloé (Marine Vacth), una exmodelo azotada por una serie de dolores de estómago que quizá tengan origen psicológico. Tras la citada exploración vaginal, la joven es remitida a un psiquiatra, Paul (Jérémie Renier), con quien no tarda en sincerarse sobre su naturaleza frígida, el vacío que siempre ha sentido en su interior y cuánto le gusta que la contemplen y qué poco que la toquen. Apenas un par de escenas después, ambos están viviendo juntos en un lujoso apartamento.
Sin embargo, Chloé siente que Paul le esconde algo, especialmente después de creer haberlo visto besándose en la calle con una mujer cuando debería estar en otra parte de la ciudad, en su consulta. Finalmente, descubre que Paul tiene un hermano gemelo llamado Louis Renier de nuevo, también psiquiatra. En cuanto empieza a ir a su consulta con nombre falso, descubre que Louis tiene un método mucho más físico para tratarla de sus problemas. Mientras tanto, los misterios y los secretos afloran a medida que Chloé investiga el pasado de los hermanos y el motivo por el que Paul no solo cortó los lazos con Louis sino que incluso niega su existencia.
Es poco probable que el director François Ozon​ pretenda que nos tomemos en serio nada de lo que sucede en la película; lo que le interesa es más bien exhibir su vena bizarra, haciendo asomar por el relato a vecinas excéntricas, gatos disecados y a una misteriosa mujer de identidad incierta interpretada por Jacqueline Bisset. Mientras se adentra cada vez más en el territorio del cine de terror sin dejar en ningún momento de resultar ridículo, el relato permite al director explorar asuntos típicos en su filmografía como la necesidad de imaginación para sobrevivir y, sobre todo, la imposibilidad de llegar a conocer realmente incluso a nuestros seres más allegados y, en general, las identidades confusas.

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