La tensión del gato y el ratón es un pilar fundamental de cualquier película de espionaje. Lo que la eleva por encima de los típicos thrillers con mecánicas similares, como I Saw the Devil o, más recientemente, The Shadow's Edge , es cómo se desdibujan esas líneas una vez que entran en escena los espías. Con agentes dobles o incluso triples en juego, la identidad del gato y del ratón se vuelve fluida y en constante cambio. Esa fluidez es esencial, y cabría esperar que Scare Out , de Zhang Yimou , su primera incursión en la narrativa contemporánea de seguridad nacional, la aprovechara. En cambio, la película es una pesadilla que provoca ataques epilépticos, una avalancha de cortes que no deja respiro.










0 comments:
Publicar un comentario